18 de septiembre de 2014

¿En dónde estás felicidad?

Siempre estamos en la lucha constante de preguntarnos dónde está la felicidad, pero nunca nos preguntamos qué nos hace infelices. Nos encontramos como ser individual pero siempre percibimos la presencia de dos fuerzas en nuestra vida, por denominar la fuerza de la voluntad, que nos mantiene activos y seguros de nosotros y la fuerza pasiva, que siempre nos detiene y nos hace dudar de cada decisión que se va a tomar.

Nuestra felicidad la concebimos de los patrones que nos han enseñado en casa o de lo que percibimos a nuestro alrededor, a continución una breve descripción de modelos de felicidad que la sociedad de consumo y heredada nos ha hecho creer.

1. La felicidad en pareja: Frecuentemente amigos, hermanos, primos y demás familiares tienen su vida de pareja ya resuelta y creemos que eso los hace felices, vivir casados, en un hermoso, tierno y cálido hogar, dónde nacen y crecen los hijos y dónde todo aparentemente suele marchar bien fuera de los problemas que toda pareja y núcleo familiar pueda tener. La otra cara de este modelo de felicidad depende de la relación de novios que lleva muchos años y que ellos se complementan y viven felices cada uno en su casa y con sus padres por lo general.

2. La felicidad a solas: Pensamos que una pareja no nos hace felices, pero tampoco infelices, se ha decidido vivir a solas y rodeados de amistades en los grupos sociales de pertenencia como la oficina o lugar de trabajo o lugar de estudio, se prefiere pasar el tiempo en actividades varias con personas diferentes o a los que se ha llamado amigos. Esta felicidad suele acompañarse de vacíos emocionales pero no se demuestran ante la sociedad.

3. La felicidad cósmica: es la felicidad a la cual todos debemos aspirar, no irse por ninguno de los extremos mencionados anteriormente la felicidad que sólo me pueden dar los lazos afectivos o la felicidad que puedo sentir disfrutando de la libertad individual. La suprema felicidad nos lleva a comprender la coexistencia de todo a nuestro alrededor, aprender a amar a todas las personas y por fin comprender que todo lo que siembro positivo y bueno en mi vida da bellos y hermosos frutos y así gozar de un equilibrio mental, emocional, creativo y material.





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