MANIFIESTO
ARTE PSICOGEOMÉTRICO
Por:
Lauren Rocha
“Un arte que no sirve para sanar,
no es arte” Alejandro Jodorowsky
En
lo que ha sido la existencia del arte, se ha evidenciado que el ser humano
comunica sus percepciones, de lo que experimenta en su mundo interior y lo exterioriza
en su obra visual.
El
arte más allá de su valor y esencia ha sido una evidencia de la historia que ha
tenido la humanidad, ilustrando acerca de los hábitos, emociones, pensamientos,
filosofía y religión de las diferentes comunidades y pensadores que han
decidido expresar su saber a través del arte.
Por
esto, surge la necesidad de transmutar la composición etérea de lo que hasta
hoy es el arte, considerando los tiempos difíciles en los que la humanidad
habita hoy por hoy y concentrándonos en que hay que evolucionar nuestra mente y
conciencia.
El
arte Psicogeométrico nos indica lo siguiente en términos de etimología de cada
una de las palabras que lo componen; Psico: alma, Geo: tierra, Métria: medida;
todas de una derivación del Griego. En traducción, es pertinente explicar que
este arte está basado en medir el comportamiento del mundo interno y externo
del ser y en estudio de elementos cómo lo es la geometría sagrada; todo esto
porque hasta entonces vemos que el ser es una máquina influenciada por agentes
externos que condicionan su comportamiento, su mente, su palabra y sus
emociones.
Se
habla de geometría sagrada para tener el entendimiento de cómo esta influye en
la mente y su coexistencia con los humanos. Partiendo de la flor de la vida,
constituida por los sólidos platónicos y sabiendo que cada uno de estos elementos
emiten energía que tienen su incidencia en el diario vivir.
Seguido
a esto, cito al señor Kasimir Malevich quien dice en su manifiesto suprematista
“La conciencia ha superado la superficie
plana y ha avanzado hacia el arte de la creación espacial. A partir de ahora la
pintura de cuadros queda para aquellos que, pese al esfuerzo infatigable de su
conciencia, no han logrado liberarse de la superficie, para aquellos que cuya
conciencia ha continuado siendo plana porque no han podido superar la
superficie plana.” A esta frase se
le objeta en lo que este manifiesto quiere dar al mundo, es trascender lo que
es una obra de artista, abandonar técnicas clásicas como el uso del pigmento
con pincel, y recrear obras tridimensionales basadas en geometría sagrada,
usando elementos cómo el tetraedro, símbolo del fuego en la alquimia.
“Te advierto, quien quiera que
fueres... Oh! tú que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza, que si no
hallas dentro de ti mismo, aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera.
Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar
otras excelencias? En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros. Oh! Hombre,
conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses”. Esta frase inscrita
en el templo de Delfos, es tarea prima que la humanidad ha venido a
desarrollar, y por medio del arte el autoconocimiento del ser y el acercamiento
con la conciencia cósmica o Dios se hace aún más fácil. No se puede decir que
uno evoluciona la conciencia cuando cambia la forma de percibir el mundo; transformar
la mente y la esencia del individuo es lo que debemos empezar a hacer,
trasmitir conocimiento ancestral sagrado, de pensadores que nos han dejado el
secreto de la vida, conocimiento que durante mucho tiempo ha estado oculto, y
que hoy está saliendo a la luz, con expresiones artísticas que van de la mano
con lo que muchos han llamado el inicio de una nueva era.
En
términos de arte psicogeométrico las formas generadas por cada tetraedro y en
movimiento del módulo, genera ciertas vibraciones que pueden ayudar a calmar la
mente, según el color que como bien se
sabe, sus diferentes vibraciones ayudan a controlar varias reacciones que tenemos
frente a la exposición del color en nuestra vida.
En
la sociedad actual, decimos que somos presos o esclavos de un sistema monetario,
esto aterrizado en el ámbito material del ser humano. Pero a nivel emocional
somos esclavos también, de hecho el sistema de manipulación del que la era de
la globalización habla, es un sistema que manipula emocionalmente a sus
esclavos. Esto indubitablemente hace que se viva en conjunto con una sociedad
enferma, una sociedad dónde el dinero es sinónimo de felicidad, dónde lo
externo a cada unos de nosotros es lo que vale la pena vivir, una manipulación
emocional dónde su gran aliado es la publicidad; marcas que se apoderan de
nuestros gustos, nos crean necesidades que nunca hemos tenido, y peor aún nos
encasillan en grupos objetivo homogenizando nuestra persona en productos o
cuando tenemos religión en común, barrio, educación, gustos y más gustos. Cada
preso del sistema, sabe que es preso, pero acepta su prisión; como platón con
el mito de la caverna, todos ven sombras más allá de dónde creen estar, pero
ninguno es capaz de salir a conocer frente a frente qué son ciertas sombras y
porqué están ahí.
Lo
que verdaderamente debe hacer el hombre, es liberarse de todo aquello que es
miedo, porque su sociedad y ámbito en el que se desarrolla, genera seres de
miedo, y lo vemos en cada defecto psicológico que vemos en las personas o más
claramente lo que se conoce como pecados capitales. Al liberarse de la cárcel
emocional, el ser humano empieza a equilibrarse en todos sus centros, se inicia
a tener una mayor conciencia de lo que es su vida y el propósito de su
existencia.
Es
allí cuando el arte psicogeométrico empieza a obtener su papel de protagonista,
un arte, que quiere hacer que las personas sanen su vida, que se deje de ser
una sociedad enferma, sin problemas psicológicos, sociales y económicos, dónde
el significado de la palabra felicidad no sólo se conozca sino que se pueda
vivir; ya estamos en tiempos dónde hay que modernizar nuestras doctrinas,
tiempos en lo cuales cada habitante del planeta tierra pueda obtener los mismos
beneficios y así poder alcanzar un mundo despierto conocedor de la magia de la
vida.

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